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miércoles, 5 de mayo de 2010

PARA MIS ALUMNOS DE 4TO AÑO DE LA EMEM 1 DE 14


PARA MIS ALUMNOS DE 4TO AÑO DE LA EMEM 1 DE 14
LOS INVITO A LEER ESTE TEXTO PARA IR FAMILIARIZÁNDOSE CON LA Historieta que supongo empezarán a leer próximamente..recuerden que el lunes es la evaluación de “En la sangre” de E. Cambaceres y además todo lo que vimos con referencia a la INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA..


EL ETERNAUTA

Por Juan Sasturain
En estos días, en la primera semana de septiembre más precisamente, ciertas imágenes –ya convertidas en iconos argentinos– saturarán los medios memoriosos o hasta ahora desmemoriados que, alimentados por escritores y periodistas, y subalimentados por Internet, recordarán que se cumplen los cincuenta años de la aparición de El Eternauta, mito creciente. Y en todos los planos se reproducirá –como ya sucedió en julio, cuando la nieve improvisó sobre Baires– la imagen del perplejo Juan Salvo enfundado en traje de hule con visor de hombre rana, un filtro tosco ante la boca y un fusil al hombro bajo los copos mortales que no lo matarán.
Es increíble esa imagen, a la que nos hemos acostumbrado y no nos extraña ya. Incluso hay versiones del personaje con apostura más o menos épica: la marcha de Salvo con el paso firme y la mirada fija al frente, como si tuviera puesto un uniforme. Pero en principio no era / es muy así. Porque en realidad –si se la analiza con atención– la imagen original del que será alguna vez El Eternauta tiene algo o mucho de patética, de ridícula incluso. Se trata de un hombre vestido con indumentaria casera, confección improvisada con lo que había a mano y podía ser funcional para resolver la emergencia –como la pilcha de Robinson, solito al sol– o para vestir en la ilusoria ocasión de vivir lo soñado –como la de Don Quijote al salir al camino–. Es la imagen de un hombre nada heroico sino apenas torpemente protegido, un disfrazado, un grotesco buzo de superficie, armado con lo que había ahí en casa, transpirando bajo el traje por el calor y –sobre todo– por el miedo.
Ya habría tiempo y espacio para la épica a lo largo de la historia / historieta, pero no en ese primer momento, cuando la figurita de Juan recortada en negro de espaldas contra el blanco de la puerta abierta y la intemperie salió al jardín del chalet sin saber si le pasaría lo mismo que al pobre Polski, muerto, tendido ahí nomás, juntando frío.
Es innegable que esta apoteosis actual de El Eternauta está asociada naturalmente al recuerdo de Héctor Germán Oesterheld –creador de la historia y desaparecido de la Dictadura hace treinta años– pero también es cierto que lo que se pondrá una vez más ante los ojos de los lectores argentinos es obra de Francisco Solano López, el dibujante del mito. El sabio pincel entintado de Solano es copartícipe necesario de la condición inolvidable de los personajes, de su soberana carnadura y responsable absoluto de la soberbia puesta en calle y contexto cotidiano de la aventura. Durante dos años Solano pasó a tinta china sobre papel blanco gente verdadera en un escenario elocuente y reconocible. Todo eso que dibujó, incluso los monstruos invasores, era cierto. Sigue siéndolo. Es literalmente imborrable.
Con algo de clásico de salida, autor de una obra maestra casi en el comienzo de su carrera –apenas se aproximaba a cumplir treinta por entonces–, Solano siguió dibujando siempre y mucho, ya con El Eternauta puesto. Y sigue hasta hoy. Soberbio artesano, en ese largo trayecto nunca dio volantazos estilísticos pero sí controlados virajes en las posibilidades de su expresividad; sobre todo a partir del cambio de instrumento, elegido a la medida de los desafíos que le pedían algo más que la destreza de la aplicación mecánica de lo sabido y probado.
Así, a mediados de los setenta Solano abandonó de momento el pincel y adoptó "la rotring" –el estilógrafo que renovó las posibilidades del "pasado a tinta" como alternativa de la pluma– para elaborar una serie de obras maestras absolutas, las durísimas e inolvidables Historias tristes, sobre guiones de su hijo Gabriel, realizadas con esa minuciosa técnica. Fue algo así como un salto hacia adelante, una apropiación tecnológica con la que hizo diferencia. Y el resultado expresivo, excepcional; la artesanía devino maestría.
Siempre en términos de técnica, valdría la pena ahora llamar la atención sobre una tercera zona, menos conocida o frecuentada de su obra. Son un par de trabajos de adaptación literaria publicados durante la década siguiente –hace poco más de veinte años exactamente– en la revista Fierro de entonces, para la serie La Argentina en pedazos: Operación Masacre, de Rodolfo Walsh en versión de Omar Panosetti, y Cabecita negra, de Germán Rozenmacher, guionada por Eugenio Mandrini. En ambos casos, Solano López recurrió –por primera y acaso única vez– a una técnica clásica, el lápiz.
El lápiz es para los autores de historietas, y acaso para los dibujantes o plásticos en general, el primer paso de la realización del trabajo, el lugar del boceto, de la "puesta en página". Se supone que el lápiz es el instrumento idóneo para el apunte inicial, el borrador en que los detalles no importan porque su función es apenas determinar la distribución de los elementos, el plantado de las figuras, la apropiación y copamiento espacial del papel. El dibujo a lápiz es así un dibujo de prueba y tentativa, "amistoso" en el sentido de que todavía no se juega nada. Es lo que aún puede ser borrado y está hecho con esa salvedad, tiene esa libertad o soltura de lo modificable, de lo no definitivo, de lo que incluso se corrige por contigüidad, por aproximación. Es un lugar que se supone más distendido, en oposición a la tinta, presumida irreversible.
Esa condición provisoria del lápiz, su aparente dependencia de una realización definitiva posterior de mayor jerarquía, tiene, sin embargo, otro matiz y sentido cuando el grafito se asume en lo que genéticamente es desde el inicio: primer instrumento, medio soberano con pleno derecho y responsabilidad terminal. Y puesto en esa instancia el lápiz es terriblemente revelador, alevosamente "sincero", revela al dibujante: grandeza y miseria, la espontaneidad de la línea y el trabajo de las texturas. Calidez, intimidad, comunicación genuina, no mediatizada... El lápiz es lo que está más cerca de la mano, lo más directo. Después de todo, la tinta tiene que ver con las necesidades de la claridad para mejorar la impresión. El lápiz es para ver así, se piensa original. Cuando el lápiz llega para quedarse, elabora la forma y la modela con una intensidad a la que no aspira cuando se lo "tapa" con tinta. El lápiz solo no permite ni quiere mentir.
Simplificando, tendiendo líneas, podemos decir que Solano usó el pincel para la aventura, se metió con la rotring para desmenuzar intimidades subjetivas y optó por el lápiz cuando tuvo que contar otras cosas, decir / mostrar la verdad, cuando quiso que se sintiera que no mentía ni inventaba ni monologaba, digamos: la reconstrucción íntima de climas y personajes, los hechos, la historia. Y no cualquiera: la historia argentina contemporánea. La trágica historia de la Argentina contemporánea que se hace un nudo en Operación Masacre, que se hace metáfora definitiva en el cuento de Rozenmacher.
Nadie ha dibujado mejor que Solano a los argentinos de a pie, a los provincianos aporteñados, a los hombres y mujeres de la ciudad y los suburbios. Y si nos dio el muestreo ejemplar que puebla El Eternauta –los amigos, los soldados, los hombres robots–, si pobló las calles de gente de carne y hueso en Evaristo –chorros, marginales, policías, desesperados, minas tiernas más o menos raídas–, en ninguna otra parte dibujó mejor esos tipos que no son tales, estos hombres con nombre y apellido, identidad y clase, que en estas versiones a lápiz. La noche helada y los bigotes militares; el pelo oscuro, las caras de esos muchachos y el camión que ronronea con luz vacilante en el descampado. Solano ha elegido el lápiz para poder –paradójicamente– dibujar lo imborrable.

lunes, 29 de junio de 2009

CUARTO TERCERA – EMEM 1 DE 14


La ley seca, la crisis económica del 30, la violencia, la corrpción van a darle paso al llamado policial negro. En efecto, la novela "hard-boiled" o "novela noir" es la literatura urbana y social por excelencia -no confundir con realista- del siglo XX que la alumbró. En sus mejores páginas hay una sociedad que gira en torno del crimen y la violencia, que tiene en el mal su mecánica vital. Una sociedad retratada -resolviendo un misterio, haciéndose preguntas- desde el punto de vista de un individuo, a menudo un detective o un delincuente, siempre un inadaptado, un antihéroe que recibe continuos golpes como si estos fueran el precio de su aparente marginalidad del aparato colectivo. El policial negro es en el fondo un relato ambiguo en varios planos, en la trama, en la filiación de los personajes, en la mirada sobre la sociedad. "¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?´, decía Brecht y en esta pregunta está la mejor definición de la serie negra que conozco", así caracterizaba al género Piglia. Si ya leyeron EL RELATO DE LA LOCA Y EL CRIMEN abrán advertido que se trata de un POLICIAL NEGRO..La pregunta es por qué, por qué creen que ese es un policial negro. La respuesta les va a arrojar las características de este sub género. Sin duda las derivaciones del policial negro en la literatura argentina han sido fecundas, principalmente en la novela. A lo largo de los años setenta hubo una serie de novelas que tomaron muchos elementos de policial negro, pero hay que hacer una salvedad. Los escritores argentinos recibieron no sólo la influencia de autores clásicos como Hammett, Chandler, Mcoy, etc; sino también la fuerte influencia que tuvo el cine norteamericano de los cuarenta y los cincuenta, muchos de cuyos filmes estaban escritos por autores del policial duro.En los primeros años de la década del setenta hay un florecimiento del género gracias a la publicación de un conjunto de novelas notables, a modo de ejemplo cito sólo algunas: "Triste, solitario y final", de Osvaldo Soriano (que se las mencioné la clase pasada )y "Últimos días de la víctima" de José Pablo Feinmann; otra obra muy recomendable que fuera también llevada al cine.Debemos también rescatar "El simulacro" de Álvaro Abós, uno de los mejores textos que dio el género en la década del ´90. Para finalizar esta arbitraria y caótica enumeración destacamos dos autores, Pablo de Santis, autor de "La traducción" y "El calígrafo de Voltaire", en esta última hay un cruce entre elementos del policial y el gótico, ambos ya presentes en Poe. Queda por nombrar a Antonio Dal Masetto, quien en su novela "Bosque", vuelve a las fuentes del género negro y consigue un relato singular. No es nada casual que la influencia del "hard-boiled" esté presente en gran parte de la producción novelística argentina de la actualidad. Esa influencia está dada por los temas, el ambiente o el culto a los perdedores, personajes propios del policial negro y por qué no decirlo propios de nuestro pais. Seguiremos avanzando en nuestra próxima clase, hasta entonces…este material es para estudiar, pronto tendremos nuestra segunda evaluación del trimestre, para ser exactos la misma será el LUNES 13 DE JULO, allí entrarán todos estos contenidos y tres cuentos además de la novela..

CLASES DE LITERATURA - Cuarto tercera EMEM 1 DE 14 -


CLASES DE LITERATURA - Cuarto tercera EMEM 1 DE 14 -
EL CUENTO Y LA NOVELA POLICIAL (continuación)
En una clase anterior empezamos a trabajar sobre este tema, de modo que haré una breve síntesis y seguiré profundizando en el mismo, ya habíamos dicho cómo el pensamiento positivista y los descubrimientos de Charles Darwin influyen en la mirada hipotético deductiva que caracteriza a este tipo de literatura. Además hablamos que por aquella época se trataba de una literatura menor, cuyo objetivo era entretener, un juego, un desafío entre autor y lector. Es posible que hablásemos de la división que existe entre policial de misterio, (denominado también, de enigma o novela problema) y el género negro, (llamado además, serie negra, policial negro, o novela negra). Si bien existen similitudes el primero no se dedica a ahondar en lo social sino que en esta clasificación prevalece el método de descubrimiento, mientras que en la novela negra la crítica social es el principal objetivo. Pero vayamos por partes…
En el POLICIAL DE ENIGMA existen algunas fórmulas fijas que se reiteran una y otra vez. Repasemos algunos ejemplos:
- Recinto Cerrado se sitúa la escena del crimen en un lugar cerrado como ejemplo “Los crímenes de la Rue Morgue”, Edgar Allan Poe, (recuerden que habíamos dicho que este escritor norteamericano era uno de los precursores del género) propone un misterio de un homicidio con la puerta cerrada desde adentro, y utiliza el método analítico para resolverlo. Una parodia utilizada por el humorista español Gonzalo Suárez en “La víctima en la alfombra” se relata: “La encontraron muerta encima de la alfombra. La habitación estaba cerrada con llave y ella no llevaba puesto ningún vestido. Su cuerpo había sido brutalmente destrozado…” la trama continua en ascenso y tensión hasta que se revela que la muerta es una mosca. A esto se lo llama parodia, muchas veces en clase hemos habldo de las parodias que LOS SIMPSONS hacen de diferentes obras de la LITERATURA UNIVERSAL. Recuerden el concepto de parodia porque se trata de un procedimiento literario muy interesante.
- La Novela Problema requiere de un juego que se propone al lector en donde se le dan más o menos los mismos datos que posee el investigador para luego sorprenderlos con una inusitada pero lógica deducción. Su tiempo de gloria fue en la época de entre guerras y su decadencia se estima en la década de 1930, no obstante cultores del género mantienen el interés hasta nuestros días gracias a escritores ingleses como Agatha Cristie. La decadencia se va dando en la eliminación de elementos desagradables para concentrarse en el armado mismo de las piezas, buscando una intención meramente intelectual y lúdica modelo que tomará Borges en “Seis problemas para Isidro Parodi” donde un preso resuelve los casos que le son llevado por su capacidad de deducir elementos que los demás no ven o descartan, todo ello sin meterse en la escena y desde la cárcel.
- El detective analítico, el padre de todos ellos es C. Auguste Dupin aparecido en la ya mencionada “Los crímenes de la Rue Morgue” de Poe, pero no es el más famoso, el modelo que se toma es el de Sherlock Holmes del novelista Sir Arthur Conan Doyle,(a quien ya mencionamos) aparece en toda su magnificencia en “Estudio en escarlata” donde se toma la licencia de criticar a Dupin. Cada uno de los detectives de ésta corriente deben poseer una capacidad intelectual superior al promedio para poder exhibir sus dotes ante el lector y ser llamados para resolver misterios vedados para el resto. Justamente “Estudio en escarlata” es la primera novela de la serie, es donde se conocen Sherlock y Watson y el narrador es este último, quien representa al lector común, ya que está muy lejos de tener una mentalidad analítica de las características de Sherlock
Repasemos entonces:
Dentro del policial con enigma podemos hablar de una escuela anglosajona cuyos principales representantes son:
Poe (1809-1849) - C. Auguste Dupin primer detective analítico.-
Conan Doyle (1859-1930) – Sherlock Holmes relatado por Watson que lo humaniza.
Chesterton (1874-1936) – Padre Brown, cierto tono didáctico.
Agatha Christie (1891-1976) – Hércules Poirot, burgues cerebral. Perfección.

- Escuela Francesa: (Tendiente a la novela, pueden ser policías)
Gaboriau (1832-1873) – Lecoq, Inspector que oculta su profesión por impopular.
Maurice Leblanc (1864-1941) – Arsenio Lupin, maestro del disfraz, rompe lo analítico introduciendo la magia, una especie de Robin Hood de guante blanco.
Gaston Leroux (1868-1927) – Rouletabille, personaje ambiguamente moral
Simenon (1903-1989) - Inspector Magrite, intenta a develar las motivaciones de los malos.-

Coloco intencionalmente a los personajes a la par de sus autores, ya que algunos de ellos han trascendido a su autor de tal manera que les era imposible matarlos porque los lectores, por ende los editores exigían revivirlo. Conan Doyle después de despeñar a su personaje a una muerte inevitable tuvo que revivir a Holmes logrando que este se salve de una forma poco creíble. Maurice Leblanc decía: “Me sigue a todas partes; más que una sombra mía, he acabado por convertirme yo en una sombra suya” con respecto a su personaje Arsenio Lupin. Los esquemas rígidos y repetidos evidentemente producen cierta crisis en el escritor al no poder despegarse de su creación.

Un párrafo aparte es el Inspector Fracoise Vidocq (1772-1857), donde la vida aventurera se mezcla con la realidad llevando su vida a acercarse a la ficción, reo reconvertido lleva a la policía francesa a nuevos métodos analíticos deductivos, sus memorias tuvieron influencia en la literatura policial. Introduce a delincuentes y métodos del hampa para resolver el problema del delito.

Cómo hemos dicho el policial nació con una intención (consciente o inconsciente) de analizar el crimen creciente, Vidocq es el claro ejemplo donde la literatura no es ajena al momento social que se vive.

Seguramente ustedes se estarán preguntando qué pasaba con la literatura policial en nuestro país, no se preocupen ahora me ocuparé de esa curiosidad que los carcome..
Si bien podríamos partir de un antiguo texto llamado “La huella del crimen” de Luis Varela que data de 1878, me interesa que recuerden especialmente los nombres de Borges y Bioy Casares quienes fundan y dirigen desde 1944 la colección EL SÉPTIMO CÍRCULO editada por EMECÉ, y si ustedes observaron, la novela policial que les encomendé leer justamente pertenece a esa colección. Esta selección se vuelve muy prestigiosa y los autores que publican en ella marcan con precisión una marcada preferencia por la novela problema clásica, aunque hay excepciones. Esta colección es muy importante porque sus directores gozaban de un enorme prestigio dentro de la literatura nacional y desde luego JERARQUIZARON el género, estos libros se publicaron hasta 1983. El hecho que Borges y Bioy privilegiaran a la literatura Policial con enigma nos está dando ciertas pautas ideológicas muy marcadas…piensen esto que puede ser una probable pregunta de evaluación. Claro que hubo otros autores nacionales que apuntaron al policial negro, por ejemplo RODOLFO WALSH quien fue autor de la primera ANTOLOGÍA DE CUENTOS POLICIALES ARGENTINOS (1953). Por la década del 50 aparece una revista llamada VEA Y LEA que publicará cuentos policiales muy importantes, por ejemplo la serie del escritor Ayala Gauna, allí aparece la figura del COMISARIO y un registro y lectos propios de la Pcia de Corrientes. Hay títulos muy importantes de novelas policiales argentinas tales como ROSAURA A LAS DIEZ de M. Denevi que fuese llevada al cine o el recordado cuento de Borges LA MUERTE Y LA BRÚJULA, estos son textos imperdibles. Incluso hay unos cuantos paródicos como “Homicidio filosófico” que es una “broma “ a los textos borgianos por parte de C. Nalé Roxlo. Otro autor insoslayable es Ricardo Piglia de quien ustedes deberán leer RELATO DE LA LOCA Y EL CRIMEN. También mencionaremos a Osvaldo Soriano y su novela TRISTE, SOLITARIO Y FINAL..Como han podido observar el panorama es muy amplio, no los quiero abrumar con nombres que luego deberán recordar así que aquí me detengo.
Ahora bien, la LITERATURA POLICIAL (LP) se vincula con otros géneros por ejemplo con la LITERATURA FANTÁSTICA ya que igual que esta produce en el lector un momento de vacilación, del mismo modo puede relacionarse con la llamada LITERATURA GÓTICA o de terror que estuvo muy de moda a finales del XVIII.
Ahora bien, desde que están en segundo año recordarán que les hablo de la teoría de Barthes que divide un texto literario en HISTORIA Y RELATO, pues bien, la LP plantea también una dicotomía entre la historia y el discurso. La historia se plantea un enigma, pero paralelamente está la historia del crimen. Un mecanismo complejo que analizaremos la próxima clase. Es fundamental que fotocopien dos cuentos sobre los que voy a trabajar como modelo para que ustedes vean cómo analizar y hacer lo mismo con la novela EL CARTERO LLAMA DOS VECES
Nos vemos el lunes, hasta entonces. EJQ