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lunes, 3 de septiembre de 2012




¿SOMOS REALMENTE LECTORES LOS DOCENTES?
Michèle Petit, una conocida antropóloga y novelista francesa, plantea cómo la literatura ayuda a la construcción de la subjetividad y cómo tendría que formar parte del diseño de políticas de salud pública, por su contribución a un proceso de sanación.
Ella describe la lectura como “una habitación para uno mismo”. Ese espacio privado, dice Petit, permite al sujeto delinearse, dibujar sus contornos. En ese espacio uno puede percibirse como separado del otro, capaz de tener un pensamiento independiente.
Además de ser el momento de la lectura, es una actividad psíquica en la que se ponen en juego las propias fantasías, los propios deseos y las angustias.
El problema reside en cómo llega un niño a construir su espacio íntimo, con la invasión mediática que le propone a cada minuto una solución más vistosa y rápida para pasar su tiempo. Ese espacio íntimo tiene que ser construido con la contribución de un adulto. Y no en todos los hogares se habilitan estos espacios.
En ese punto, la Escuela tiene ese doble juego que complejiza su función: por un lado, lograr que el niño se interese por los libros en el aula, y por el otro, que lo haga dentro del ámbito de su hogar. Y para ello no sólo hay que trabajar con los niños, sino con toda la comunidad. El problema reside en que los docentes somos parte de
la misma y en la mayoría de los casos tampoco encontramos espacios íntimos para la lectura. Aunque sabemos de su  enorme importancia.

martes, 30 de noviembre de 2010

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS…


Durante muchos, muchos años dediqué mi vida a la Escuela Media, a los adolescentes, a la Literatura… hoy se cierra una etapa.. Son ustedes mis últimos estudiantes, la última generación de jóvenes a quienes les habré hablado de la importancia de la lectura como un medio para crecer, sentir, reflexionar, identificarse y conocer la esencia del pensamiento humano…De aquí en más sólo me dedicaré a formar a futuros docentes, que tengan pasión por lo que hacen… A veces tuve que ponerme seria, incluso enojarme por un hecho muy simple: deseaba LO MEJOR PARA TODOS Y CADA UNO, lo mejor (a mi criterio) es leer, pensar, ser libre y para lograr esto el único camino posible es el estudio, la responsabilidad, el compromiso… Sé que algún día recordarán esto con una sonrisa.. del mismo modo que yo recuerdo con nostalgia y cariño mi paso por la escuela secundaria, a pesar que hace casi cuarenta años que egresé… A todos les agradezco porque quién más, quién menos sé que se llevan algo en los bolsillos de la vida,de nuestro tiempo compartido, les agradezco la originalidad de frases bellísimas que escribieron como ..
“Más allá del ser y el estar y el ardiente cielo” (Florencia)
“porque la noche pasa y digo amor, ¿sabes? No soy feliz” (Luis)
“y el corazón se siente isla en el infinito de un amarillo amanecer”( Gabriel)
“Ahora siento que tu corazón es un universo profundo” (Antonella)
“Esta historia transcurre en un bosque que era como un laberinto sinuoso”
“Sólo se puede ver una sedienta sombra entre la muchedumbre” (Ayelén)
“en aquella época existían dos bosques voluptuosos” (Rocío)
“en mi más profundo lamento de silencio” (Gaby)
“en un cilindro un trago bondadoso, espumoso, ardiente” (Julia)
“tu transparente cuerpo disipado en aquel vacilante cielo” (Lucía)
“libérame de este amarillo refugio sutil” (Carlos)
“Sedienta soledad, toda hecha de nada..” (Franchi)
“Dolor, insólito dolor
Te encuentro sin querer encontrarte” (Matías)
“Una sedienta lágrima cae hacia el cielo” (Nazareno)

Entonces con una sonrisa pensé.. si lograron atrapar la palabra qué más necesitan… por eso, por las ganas, por el compromiso, por la rebeldía, porque son jóvenes, porque siempre los recordaré porque les deseo lo mejor, quiero que tengan unas muy felices vacaciones, hasta siempre, sinceramente, Estela

lunes, 15 de noviembre de 2010

EL BOOM DE LA LITERATURA LATINOAMERICANA



En esta clase veremos algunos conceptos acerca de ese fenómeno llamado BOOM y además comenzaremos por ubicarnos en el contexto histórico que corresponde tanto a la novela de Rulfo, “Pedro Páramo” como a la novela de Ángeles Mastreta “Arráncame la vida”, de hecho me estoy refiriendo a la REVOLUCIÓN MEXICANA…Para hacerlo vamos a partir de la lectura de un cuento breve de Juan Rulfo

Nos han dado la tierra
Originalmente publicado en la revista Pan (de Guadalajara)
Nº 2, julio, 1945
(El llano en llamas, 1953)



Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.
Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero si, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.
Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.
Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:
—Son como las cuatro de la tarde.
Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de las once, éramos veintitantos; pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más este nudo que somos nosotros.
Faustino dice:
—Puede que llueva.
Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: “Puede que sí.”
No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.
Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed,
¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?
Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el Llano, lo que se llama llover.
No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.
Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.
Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con “la 30” amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.
Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tepetate para que la sembráramos.
Nos dijeron:
—Del pueblo para acá es de ustedes.
Nosotros preguntamos:
—¿El Llano?
—Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.
Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama el Llano.
Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:
—No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
—Es que el Llano, señor delegado...
—Son miles y miles de yuntas.
—Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.
¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el maíz como si lo estiraran.
—Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
—Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.
—Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...
Pero él no nos quiso oír.
Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo más pronto posible de este blanco terrenal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.
Melitón dice:
—Esta es la tierra que nos han dado.
Faustino dice:
—¿Qué?
Yo no digo nada. Yo pienso: “Melitón no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar así. El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, ¿por qué dice lo que dice? ¿Cuál tierra nos ha dado, Melitón? Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar a los remolinos.”
Melitón vuelve a decir:
—Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas .
—¿Cuáles yeguas? —le pregunta Esteban.
Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él.
Lleva puesto un gabán que le llega al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.
Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:
—Oye, Teban, ¿dónde pepenaste esa gallina?
—Es la mía dice él.
—No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?
—No la merque, es la gallina de mi corral.
—Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?
—No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.
—Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire.
Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:
—Estamos llegando al derrumbadero.
Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y él va mero adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no, golpearle la cabeza contra las piedras.
Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajará por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Después de venir durante once horas pisando la dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.
Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso también es lo que nos gusta.
Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.
Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.
—¡Por aquí arriendo yo! —nos dice Esteban.
Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo.
La tierra que nos han dado está allá arriba.

domingo, 24 de octubre de 2010

LEER POR LEER



TALLER DE POESÍA


LA ÚNICA CONSIGNA ES LEER, SALTAR LAS PALABRAS,




SUMERGIRSE
EN ELLAS,
PALPARLAS,
DISFRUTARLAS, SABOREARLAS, ENREDARLAS Y PENSAR EN RE ESCRIBIR Y DECIR LO QUE CADA UNO SIENTA… ¿SE ANIMAN?



TRÍPTICO

I
Tendido
entre lo blanco,
la vi.
Se aproximaba.
Las pupilas baldías,
el cuerpo inhabitado,
sin cabellos,
sin labios, inasible,
vacía;
junto a mí
a mi lado...
¡Toda hecha de nada!
Se sentó.
¿Me esperaba?
La miré.
Me miraba.

II
Ya estaba entre sus brazos
de soledad,
y frío,
acalladas las manos,
las venas detenidas, sin un pliegue en los párpados,
en la frente,
en las sábanas;
más allá de la angustia,
desterrado del aire,
en soledad callada,
en vocación de polvo,
de humareda,
de olvido.

III
¿Era yo,
la voz muerta,
los dientes de ceniza,
sin brazos,
bajo tierra,
roído por la calma,
entre turbias corrientes,
de silencio,
de barro?
¿Era yo,
por el aire,
ya lejos de mis huesos,
la frente despoblada,
sin memoria,
ni perros,
sobre tierras ausentes,
apartado del tiempo,
de la luz,
de la sombra;
tranquilo,
transparente?
(OLIVERIO GIRONDO )

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
LA CARICIA PERDIDA de A. Storni





Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.
CUANDO SALE LA LUNA DE Federico G. Lorca



Soneto II

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.
Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.
Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones
tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.
Cien sonetos de amor, de Pablo Neruda

Soneto V

No te toque la noche ni el aire ni la aurora,
sólo la tierra, la virtud de los racimos,
las manzanas que crecen oyendo el agua pura,
el barro y las resinas de tu país fragante.
Desde Quinchamalí donde hicieron tus ojos
hasta tus pies creados para mí en la Frontera
eres la greda oscura que conozco:
en tus caderas toco de nuevo todo el trigo.
Tal vez tú no sabías, araucana,
que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos
mi corazón quedó recordando tu boca
y fui como un herido por las calles
hasta que comprendí que había encontrado,
amor, mi territorio de besos y volcanes.
Cien sonetos de amor, de Pablo Neruda





Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña dulce
corazón coraza
CORAZON CORAZA de M. Benedetti)

TODO ERA AZUL

Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.

Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.

Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba, me despedí del día.

La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía.
De Miguel Hernández


Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

Más allá del amor, de O. Paz


SALVACIÓN
Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

De Alejandra Pizarnik


El animal totémico con sus uñas de luz,
los ojos que junta la oscuridad debajo de la cama,
el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra
que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminente.
Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño,
vuelvo de un continente a medias ciego
donde también estabas tú pero eras otra,
y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el
horizonte de tus flancos
(dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices
bruto y tonto,
te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde,
un fuego
de piel y de azabache, las figuras del sueño)
el animal totémico a los pies de la hoguera
con sus uñas de luz y sus alas de almizcle.
Y después despertamos y es domingo y febrero.


Ceremonia Recurrente de Julio Cortázar


Entre mujeres alta ya, la niña
quiere llamarse Viento.
Y el mundo es una rama que se dobla
casi junto a sus manos,
y la niña quisiera
tener filos de viento.

Pero no es hora, y ríe
ya entre mujeres alta:
sus dedos no soltaron todavía
el nudo de la guerra
ni su palabra inauguró en las vivas
regiones de dolor, campos de gozo.
Su boca está cerrada
junto a las grandes aguas.

Y dicen los varones:
«Elogios impacientes la maduran:
cuando se llame Viento
nos tocará su mano
repleta de castigos.»

Y las mujeres dicen:
«Nadie quebró su risa:
maneras de rayar le enseñaron los días.»

La niña entre alabanzas amanece:
cantado es su verdor,
increíble su muerte.

Adolescente de Leopoldo Marechal

lunes, 18 de octubre de 2010

Durante La clase de hoy


vamos a retomar algunos conceptos que parecen no tener del todo claros y continuaremos con la exposición de los Movimientos Culturales. Recuerden que la evaluación, que incluye dos obras de teatro y la película sobre la obra de Shakespeare será el día lunes 1/ 11/ 10. Bien, vamos a la clase.

Una época histórica es un corte metodológico que se hace en el proceso temporal para comprenderlo mejor (Antigüedad, E.Media, Moderna, Contemporánea..) El movimiento cultural, es a la vez un emergente y un determinante de la época, vale decir, es el conjunto de las actividades humanas regidas por una misma tendencia debido a la presencia de cierto número de ideas comunes, que reciben el nombre de cosmovisión. Es muy importante que Uds. tengan claro que el paso de una época a otra es un PROCESO y que por lo tanto no podemos hablar de fechas exactas. La cosmovisión va a cambiar cuando se replantean los valores vigentes.

Pero una vez más iniciaremos el camino hacia un cambio de mentalidad. Como ya dijimos todo es un proceso lento, así algunas circunstancias de tipo científico, político, etc., van a generar la crisis. Veamos como comienza la primera batalla de la ciencia moderna contra la antigua concepción del mundo, si bien Copérnico había abierto la primera brecha con respecto a este tema, sus ideas no fueron reconocida ni aceptadas hasta que Kepler y Galileo confirmaron sus descubrimientos: el hombre no es el centro del universo... los planetas giran alrededor del sol, al mismo tiempo los viajes, descubrimientos y conquistas hacen que los europeos se sientan sólo como un pequeño continente más;el ideal de armonía y perfección se va desvaneciendo poco a poco, el joven Martín Lutero cuestiona a las autoridades de la Iglesia y finalmente esta termina “quebrándose” a partir de la Reforma y su contrapartida la Contrareforma estos dos “bandos” van a significar luchas ideológicas, persecuciones, caza de brujas y de gatos, pestes y guerras...como Uds. verán un panorama un tanto desalentador, tan desalentador que un dramaturgo español escribe: “¿Qué pecado cometí
contra la vida al nacer?
Aunque si nací ya sé el pecado cometido
ya que el pecado mayor del hombre
es haber nacido”
La cosmovisión de este nuevo período llamado BARROCO la conoceremos como “Angustia existencial”...En efecto, la confianza del Renacimiento en el hombre y en la razón ya no se puede mantener, como tampoco el ideal de la perfección, el hombre del siglo XVII se siente vacío, en un mundo en donde todo parece tambalearse. Es esta sin embargo (como todas las épocas de crisis) una época de gran producción artística. En materia de artes plásticas se destacan los cloroscuros, cuerpos retorcidos en las sombras, falta de equilibrio, muchos personajes.. La escultura forma parte de la arquitectura y ésta se caracteriza por el exceso de ornamentos (recargazón).
Con respecto a la literatura el Quijote es la respuesta que da Cervantes a la situación española. En el Quijote se aprecia muy bien esta “dualidad” típica barroca a través de las figuras del hidalgo y su escudero Sancho, quienes más que oponerse se complementan. Shakespeare es otro claro ejemplo de la literatura de la época. Volviendo a la literatura española que es la que nos ocupa mencionaremos al genial Lope de Vega y a los poetas Góngora y Quevedo.
En materia de arte musical mencionaremos el nacimiento de la ópera.
Una vez más después de un período retorcido y complejo sobrevendrá un intento de equilibrio en donde una vez mas el racionalismo tendrá un papel protagónico, el nuevo movimiento se llamará NEOCLASICISMO y significará un nuevo retorno a las normas clásicas, claro que sin el éxito renacentista, un crítico lo llama “café colado por tercera vez” para darnos una idea...
La cosmovisión de esta época la sintetizaremos a través de la frase de Descartes: “Pienso, luego existo” En efecto es esta una época de grandes pensadores tales como Rousseau, Voltaire, Diderot, Kant, Montesquieu, la mayoría de ellos ideólogos de la Revolución Francesa. El neoclasicismo básicamente critica los excesos del barroco, nace así un nuevo ideal estético que propone una literatura racional y especialmente didáctica que se atiene a normas preestablecidas y trata de alejarse de los artificios, este tipo de literatura rescata la figura de Garcilaso de la Vega y condena a Góngora. La poesía de esta época no fue muy gloriosa que digamos ya que carecía de musicalidad y de brillantez, los hombres del Neoclasicismo fueron más bien eruditos que poetas, autores de excelentes enciclopedias y de una nueva e interesante Gramática de la Lengua Castellana.
Claro que más allá de este espíritu racionalista se encuentra un arte fuertemente sensual al que se lo denominó ROCOCÓ, así nacen las finísimas miniaturas hechas en nácar y materiales preciosos, el lujo y la elegancia en jardines y palacios. Si bien es cierto que la pintura de este período en general es bastante mediocre, aparecen numerosos salones de arte, lo que se considera como un gran acontecimiento social.
La Revolución Francesa (1789) abre una etapa de gran violencia en Europa, con la ruptura de todos los órdenes establecidos, lo que continúa con el reinado y las conquistas napoleónicas hasta que éste es derrotado y se restaura la monarquía llamada legítima. Imaginen Uds. el sentimiento de frustración de aquellos hombres que habían luchado con la idea de libertad, igualdad y fraternidad y de golpe se encontraban de nuevo frente a la restauración del antiguo régimen, en otras palabras los principios de la Rev. Francesa habían sido condenados en pos de la defensa del Absolutismo. Esto era algo casi irracional, de manera que la cosmovisión que se centraba en la razón fue reemplazada por otra cuyo epicentro serán los sentimientos...
Estamos frente a un nuevo movimiento cultural que recibirá el nombre de ROMANTICISMO, un movimiento realmente revolucionario que cambiará para siempre el curso de la Historia del Arte, un fuerte movimiento de desequilibrio que no permitirá una vuelta definitiva a las rígidas normas clásicas...
Para poder entender este movimiento tenemos que analizar una serie de fenómenos políticos, sociales y económicos.
Veamos, Uds. saben que la revolución Industrial significó la promoción económica y social de la burguesía (que logró acceder al poder político gracias a la R. F.).
La aparición de la economía capitalista, del empresariado, la acumulación de la población en las ciudades, trajo como resultado el surgimiento de una nueva clase social: el proletariado urbano. Recordemos que antes quien nacía princesa moría princesa y lo mismo le sucedía a una mendiga, pero ahora las cosas eran distintas y la posición social podía determinarse por la riqueza y el éxito, había “cierta libertad” para ascender a la “cúspide” de la pirámide...La ideología que sustenta todos estos cambios políticos, sociales y económicos recibe el nombre de liberalismo. Políticamente el liberalismo se opone al Absolutismo, en cuanto considera al hombre un ser dotado de ciertos derechos: libertad, igualdad, propiedad y seguridad. Esta doctrina propugna que el Estado garantice estos derechos y que el individuo pueda ejercer un control sobre la acción Estatal mediante su participación en la política. Económicamente la teoría del liberalismo propone la NO-INTERVENCIÓN del Estado en asuntos económicos, suponiendo que la búsqueda del bienestar económico que haga cada individuo para sí mismo redundará en beneficio de toda la sociedad. Las ideas liberales que propiciaba la burguesía, por aquel entonces aliada al proletariado triunfaron en la revolución de 1830 cuando burgueses y obreros asaltaron armerías, levantaron barricadas y consiguieron la abdicación del Rey.
Sería muy interesante que se detuvieran a reflexionar un momento sobre lo que esto significaba: piensen Uds. en la enorme cantidad de desajustes, la ruptura de una sociedad tradicional, la ruptura de un orden político que había regido durante años, la aparición de una nueva clase social (el proletariado)..todo esto va a ser captado por los artistas de la época...
Ahora bien, ¿Cómo son esos artistas? El artista romántico se cree un ser excepcional y único, distinto del resto de la sociedad, por la que se siente incomprendido y no debidamente valorado y esto lo hace llevar un modo de vida no convencional, siente que su enemigo principal es el burgués, de espíritu mezquino y poco sensible, mientras que él lucha en contra de la hipocresía, dedicándose sólo al arte sin reparar en las necesidades económicas. Esta situación de “automarginación” que genera el propio artista trae como consecuencia algunas de las características más notables de este movimiento:
• Sentimiento de soledad
• Entusiasmo por la naturaleza
• Excentricidad
• Fuga hacia el pasado (Revalorización de los ideales medievales)
• Gusto por lo exótico
• Egocentrismo
• Individualismo
• El romántico atribuye a la naturaleza sus propios estados de ánimo y esta característica recibe el nombre de Subjetivación de la naturaleza. Por otra parte el AMOR llega a considerarse no sólo una pasión sino una virtud, un sentimiento que ennoblece a quienes lo experimentan porque es una manifestación Divina. La expresión más sublime del amor romántico está dada en el amor frustrado ya sea por las convenciones sociales o por la muerte. La mujer por ser la destinataria principal del amor cobra una singular importancia y hubo dos tendencias al representarla: la mujer-ángel y la mujer-demonio, aunque de acuerdo a una rima de Becquer (el gran poeta romántico español) la mujer más deseada era la mujer imposible...
• Otra característica de este movimiento es la valoración de todo lo folklórico y nacional.
En materia de música aparecen grandes compositores, entre los que mencionaremos a Chopin, Lizt, Wagner.
Con respecto a las artes plásticas gustan pintar paisajes, surge la técnica de la acuarela, otro tema predilecto de estos pintores son las figuras orientales, los colores son vivos y de gran luminosidad. Hay un gran desarrollo del grabado que se utiliza para la ilustración de textos literarios. Con respecto a la arquitectura no hay un estilo propio sino que este arte se manifiesta como una fuga hacia el pasado.
Podemos diferenciar dos tipos de romanticismo: uno social (de denuncia) y otro sentimental.
En nuestro país el Romanticismo ingresó en 1830 de la mano de Esteban Echeverría y tuvo un carácter altamente combativo y social debido a las circunstancias socio-plíticas que se vivían bajo el gobierno de Rosas.
En síntesis el Romanticismo implicó una liberación política y social en cuanto estuvo ligado a las ideas de socialismo y libertad y veía en la literatura la expresión de un pueblo del cual el escritor era el intérprete privilegiado. También significó una verdadera liberación artística en cuanto no aceptó la sujeción a normas de ningún tipo y una liberación religiosa por su fe en un cristianismo difuso, afectivo, sin dogmas y sin clero. Significó la posibilidad de libre expresión del individuo y en este sentido nuestro siglo XX depende artísticamente del Romanticismo, porque como ya dijimos después de este gran movimiento de liberación no se registra ningún otro intento de normatividad en el arte.-
Bueno, estamos ya ubicándonos en la segunda mitad del siglo XIX, es esta una época también de machismos cambios...Después de haber levantado barricadas juntos burgueses y proletarios, los primeros comprendieron que la clase obrera podía llegar a ser peligrosa y que era mejor tratar de llevar adelante algunas reformas antes que propiciar una revolución que seguramente haría peligrar la propiedad privada, así es como comienza dentro de la sociedad la llamada lucha de clases, a partir de la Revolución de 1848.
A raíz de todos estos cambios nacerá una nueva ciencia: la sociología.
La teoría política dominante continúa siendo el LIBERALISMO, no obstante habían comenzado a difundirse las nuevas ideas del gran economista y filósofo alemán, Carlos Max quien junto a Federico Engels escribe el Manifiesto Comunista, que fuera impreso en Londres unas semanas antes del estallido de la Rev. en Francia de febrero de l848...
La filosofía de la época recibe el nombre de POSITIVISMO. dicha filosofía rechaza todo conocimiento intuitivo o metafísico aceptando sólo aquello que puede ser comprobable mediante los sentidos y la razón.
Es en esta misma época cuando comienzan a publicarse los escritos de un médico austríaco llamado Segismundo Freud, quien trabajaba sobre los aspectos no conscientes de la mente humana.Sus descubrimientos y aplicaciones impregnarían toda la mentalidad de nuestro siglo.
Otro importante pensador de esta época es Charles Darwin, autor de la teoría de la evolución de la especie.
En esta época nacerán tres movimientos literarios distintos:
• Realismo
• Naturalismo
• Modernismo
El escritor realista no pretende usar su sensibilidad ni su imaginación como lo hacía el romántico, sino simplemente registrar, en sus más pequeños detalles la realidad exterior, para dar esa sensación los escritores se valen de diferentes trucos, o mejor dicho recursos destinados a crear un efecto de realidad. El padre de este movimiento fue Gustavo Flaubert, autor de la escandalosa novela “Madame Bovary”.
Otro importantísimo escritor francés de la época es Emilio Zolá, en este caso el padre o precursor de la novela naturalista. ¿Qué diferencia existe entre las novelas realistas y las naturalistas? Básicamente las novelas naturalistas encierran algún tipo de teoría derivada de la filosofía positivista. Ej. la teoría de las leyes de herencia. En nuestro país los herederos de estas escuelas literarias fueron los hombres pertenecientes a la generación del 80: Eugenio Cambaceres, Miguel Cané, Lucio Mansilla.
El modernismo fue el único movimiento literario que se originó en Hispanoamérica, en Nicaragua, de la mano del genial Ruben Darío. En nuestro país se destacó Leopoldo Lugones.
El Modernismo fue una reacción artística e intelectual que se produce en la época finesecular llamada la “Belle epoque”cuyo objetivo es separarse de la sociedad burguesa pero a diferencia del romanticismo no busca refugio ni en la naturaleza ni en el “YO” sino en un arte refinado y estetizante. No le interesa reflejar la realidad social sino conseguir elegancia y musicalidad en el lenguaje. Es un tipo de poesía que se evade completamente de la realidad y nos pinta al poeta encerrado en una torre de marfil, aislado del mundo.
En materia de artes plásticas nace la pintura impresionista.
Mencionaremos a Monet, Tolouse Lautrec y Renoir como los principales representantes de este movimiento pictórico.
En materia de música surge el dodecafonismo. El francés Claudio Aquiles Debussy es uno de los principales preculsores de este tipo de música.
En esta época se inicia por otra parte un importante movimiento de liberación femenina. La gran bailarina Isadora Duncan crea una nueva forma de expresión a través de la danza.
Finalmente hemos llegado al siglo XX, como dice el tango de Discépolo “Problemático y febril”...
De hecho no es tarea fácil dar un panorama histórico de nuestro siglo porque no tenemos la suficiente perspectiva temporal que nos permita distinguir las verdaderas significaciones, claro que hay una serie de acontecimientos muy “densos”, muy “pesados” que nos han “marcado” nos referimos concretamente a todos los acontecimientos bélicos:
Primera Guerra Mundial
Revolución Rusa
Guerra Civil Española
Segunda Guerra Mundial
Guerra de Vietnan


Durante la década 1910-1920 las vanguardias artísticas que se suceden crean las condiciones conceptuales objetivas para el nuevo repertorio de formas que el diseño gráfico recogerá, con plena conciencia, para elaborar con él su primer corpus teórico.
En efecto, para una disciplina que se encuentra a la búsqueda de sus señas de identidad, la adopción de las formas abstractas (una primera revolucionaria abstracción la constituye la fotografía, con la representación en blanco y negro de un mundo en colores), el uso psicológico del color, la revolución de la tipografía, del collage y del fotomontaje representará, no sólo la base de nuevos repertorios lingüísticos, sino también sus presupuestos teóricos más sólidos.
En el Futurismo de Marinetti, Soffici, Depero, etc.; el Cubismo de Picasso, el Dadaísmo de Tristan Tzará; el Surrealismo de André Breton, René Magritte y Salvador Dalí; en el papel de puente entre el Futurismo y el Dadaísmo desempeñado por Marcel Duchamp con sus experiencias personales, etc. Ahí, en ese núcleo, se concentrarán los antecedentes de una ruptura formal y conceptual que incide de pleno en la embrionaria construcción de un nuevo diseño gráfico -más técnico o interdisciplinar-, en el cual irán integrándose paulatinamente las distintas especialidades del sector (cartelismo, diseño tipográfico, ilustración comercial, diseño publicitario, imagen de identidad, etc.) clasificadas desde entonces en una misma categoría multidisciplinar.
El Futurismo
Ferviente admirador formal de la letra, el explosivo Filippo Tomaso Marinetti, "motor poético" del movimiento italiano (para usar un término sin duda grato a uno de los creadores de la nueva épica que tuvo en la máquina, la velocidad y el movimiento mecánico a sus héroes), concede a la tipografía un papel inédito hasta entonces en el juego de las formas plásticas, iniciándose con él una curiosa y positiva "revolución tipográfica

El Dadaísmo
Dos movimientos paralelos, surgidos en 1916 y 1917, respectivamente. y presididos ambos por un trágico denominador común: Europa y su primera guerra fratricida.
El indudable carácter iconoclasta, nihilista y provocativo con que el grupo inicial Dadá se expresó y el fenómeno de sus múltiples e inmediatas segregaciones en el mundo occidental aparecen habitualmente como los datos más tópicos con que se define este decisivo movimiento vanguardista.
El surrealismo
La actitud irracionalista del movimiento dadá derivó hacia un intento de mayor envergadura. André Breton aseguraba que la situación histórica de postguerra, exigía un arte nuevo que se esforzara por indagar en lo más profundo del ser humano. Bretón había contactado con las doctrinas de Freud, fundador del psicoanálisis, y entendió que la palabra escrita discurre tan de prisa como el pensamiento y que las ensoñaciones y asociaciones verbales automáticas podían ser métodos de creación artística.
El Surrealismo trata de plasmar el mundo de los sueños y de los fenómenos subconscientes. Este sector recóndito del ser humano se considera apto para el análisis artístico. Breton intenta descubrir las profundidades del espíritu. Así lo pone de relieve en su Primer Manifiesto del Surrealismo (1924): "Creo en el encuentro futuro de esos dos estados, en apariencia tan contradictorios, como son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de surrealidad". El Surrealismo no sólo afectó al mundo de la pintura, sino también al cine, la fotografía, el teatro, la poesía... . El resultado es un mundo aparentemente absurdo, alógico, en el que los fenómenos del subconsciente escapan al dominio de la razón.

Los maestros del Surrealismo supieron poner a presión la "gran libertad de espíritu" que Breton consideraba básica para hacer estallar la imaginación.
A partir de la caída del muro de Berlín podemosdecir que se incia un nuevo movimiento que recibe el nombre de POSTMODERNIAD ¿Pero qué es?
Es una nueva forma de ver la estética, un nuevo orden de interpretar valores, una nueva forma de relacionarse, intermediadas muchas veces por los factores postindustriales; todas estas y muchas otras son características de este modo de pensar.
Uno de los síntomas sociales mas significativos de la postmodernidad se encuentra en la saga de películas "Matrix", donde el realce de la estética y la ausencia de culpa causal, unidos a la percepción de un futuro y una realidad inciertas se hacen evidentes.
Los ideólogos más destacados en el área de la postmodernidad son Jean Baudrillard,Theodor Adorno,Jean-François Lyotard, Michel Foucault, Gianni Vattimo, Jacques Derrida y otros.

viernes, 17 de abril de 2009


ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS PARA ENTENDER LA LITERATURA DE NUESTRO TIEMPO por Estela Quiroga



En las últimas décadas del siglo XX se acentuaron características político sociales que venían anunciándose desde un cierto tiempo atrás …
El proceso de la GLOBALIZACIÓN mundial, el acceso a la TECNOLOGÍA DE AVANZADA, la EXPLOSIÓN MEDIÁTICA conviviendo con el hambre, la desocupación, la falta de recursos tanto para la salud como para la educación…
La caida del MURO y la DEMEMBRACIÓN de la URSS marcaron fuertemente al mundo. El triunfo de un capitalismo feroz…
De pronto algunas UTOPÍAS llegaban a su fin.
Hoy por hoy el mundo está inscripto en la llamada era POSTMODERNA, una suerte de imperio de lo efímero, una era del vacío donde reina el dinero plástico, donde las relaciones humans ya no son tan profundas, donde el amor parece haber pasado a segundo plano porque el compromiso no está bien visto, donde la eterna juventud es el más preciado tesoro, quirófano de por medio..
Hemos elegido algunos autores que representan con crudeza este momento: los estadounidenses Raymond Carver y Paul Auster y al italiano Tabucchi, los invitamos a leer algunos cuentos breves para iniciar nuestro recorrido por la LITERATURA CONTEMPORÁNEA

jueves, 13 de noviembre de 2008

Poemas de Pablo Neruda







POEMA Nro 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


POEMA Nro 15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.






Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

domingo, 2 de noviembre de 2008

TRABAJO PRÁCTICO DE LITERATURA PARA CUARTO AÑO



1. Leer el material bibliográfico acerca de CUENTO POLICIAL
2. Leer detenidamente el siguiente cuento y discutir semejanzas y diferencias con la novela de Paul Auster
EL RELATO DE LA LOCA Y EL CRIMEN (Ricardo Piglia)

Gordo, difuso, melancólico, el traje de filafil verde nilo flotándole en el cuerpo, Almada salió ensayando un aire de secreta euforia para tratar de borrar su abatimiento.
Las calles se aquietaban ya; oscuras y lustrosas bajaban con un suave declive y lo hacían avanzar plácidamente, sosteniendo el ala del sombrero cuando el viento del río le tocaba la cara. En ese momento las coperas entraban en el primer turno. A cualquier hora hay hombres buscando una mujer, andan por la ciudad bajo el sol pálido, cruzan furtivamente hacia los dancings que en el atardecer dejan caer sobre la ciudad una música dulce. Almada se sentía perdido, lleno de miedo y de desprecio. Con el desaliento regresaba el recuerdo de Larry: el cuerpo distante de la mujer, blando sobre la banqueta de cuero, las rodillas abiertas, el pelo rojo contra las lámparas celestes del New Deal. Verla de lejos, a pleno día, la piel gastada, las ojeras, vacilando contra la luz malva que bajaba del cielo: altiva, borracha, indiferente, como si él fuera una planta o un bicho. “Poder humillarla una vez”, pensó. “Quebrarla en dos para hacerla gemir y entregarse.”
En la esquina, el local del New Deal era una mancha ocre, corroída, más pervertida aun bajo la neblina de las seis de la tarde. Parado enfrente, retacón, ensimismado. Almada encendió un cigarrillo y levantó la cara como buscando en el aire el perfume maligno de Larry. Se sentía fuerte ahora, capaz de todo, capaz de entrar al cabaret y sacarla de un brazo y cachetearla hasta que obedeciera. “Años que quiero levantar vuelo”, pensó de pronto. “Ponerme por mi cuenta en Panamá, Quito, Ecuador.” En un costado, tendida en un zaguán , vio el bulto sucio de una mujer que dormía envuelta en trapos. Almada la empujó con un pie.
-Che, vos -dijo.
La mujer se sentó tanteando el aire y levantó la cara como enceguecida.
-¿Cómo te llamás? –dijo él.
-¿Quién?
-Vos. ¿O no me oís?
-Echevarne Angélica Inés –dijo ella, rígida-Echevarne Angélica Inés, que me dicen Anahí.
-¿Y qué hacés acá?
-Nada –dijo él-. ¿Me das plata?
-Ahá, ¿querés plata?
La mujer se apretaba contra el cuerpo un viejo sobretodo de varón que la envolvía como una túnica.
-Bueno –dijo él-. Si te arrodillás y me besás los pies te doy mil pesos.
-¿Eh?
-¿Ves? Mirá –dijo Almada agitando el billete entre sus deditos mochos-. Te arrodillás y te lo doy.
-Yo soy ella, soy Anahí. La pecadora, la gitana.
-¿Escuchaste? –dijo Almada-. ¿O estás borracha?
-La macarena, ay macarena, llena de tules –cantó la mujer y empezó a arrodillarse contra los trapos que le cubrían la piel hasta hundir su cara entre las piernas de Almada. Él la miró desde lo alto, majestuoso, un brillo húmedo en sus ojitos de gato.
-Ahí tenés. Yo soy Almada –dijo y le alcanzó el billete-. Compráte perfume.
-La pecadora. Reina y madre –dijo ella-. No hubo nunca en todo este país un hombre más hermoso que Juan Bautista Bairoletto, el jinete.
Por el tragaluz del dancing se oía sonar un piano débilmente indeciso. Almada cerró las manos en los bolsillos y enfiló hacia la música, hacia los cortinados color sangre de la entrada.
-La macarena, ay macarena –cantaba la loca-. Llena de tules y sedas, la macarena, ay, llena de tules –cantó la loca.
Antúnez entró en el pasillo amarillento de la pensión de Viamonte y Reconquista, sosegado, manso ya, agradecido a esa sutil combinación de los hechos de la vida que él llamaba su destino. Hacía una semana que vivía con Larry. Antes se encontraban cada vez que él se demoraba en el New Deal sin elegir o querer admitir que iba por ella; después, en la cama, los dos se usaban con frialdad y eficacia, lentos, perversamente. Antúnez se despertaba pasado el mediodía y bajaba a la calle, olvidado ya del resplandor agrio de la luz en las persianas entornadas. Hasta que al fin una mañana, sin nada que lo hiciera prever, ella se paró desnuda en medio del cuarto y como si hablara sola le pidió que no se fuera.
Antúnez se largó a reír: “¿Para qué?”, dijo. “¿Quedarme?”, dijo él, un hombre pesado, envejecido. “¿Para qué?”, le había dicho, pero ya estaba decidido, porque en ese momento empezaba a ser consciente de su inexorable decadencia, de los signos de ese fracaso que él había elegido llamar su destino. Entonces se dejó estar en esa pieza, sin nada que hacer salvo asomarse al balconcito de fierro para mirar la bajada de Viamonte y verla venir, lerda, envuelta en la neblina del amanecer. Se acostumbró al modo que tenía ella de entrar trayendo el cansancio de los hombres que le habían pagado copas y arrimarse, como encandilada, para dejar la plata sobre la mesa de luz. Se acostumbró también al pacto, a la secreta y querida decisión de no hablar del dinero, como si los dos supieran que la mujer pagaba de esa forma el modo que tenía él de protegerla de los miedos que de golpe le daban de morirse o de volverse loca.
“Nos queda poco de juego, a ella y a mí”, pensó llegando al recodo del pasillo, y en ese momento, antes de abrir la puerta de la pieza supo que la mujer se le había ido y que todo empezaba a perderse. Lo que no pudo imaginar fue que del otro lado encontraría la desdicha y la lástima, los signos de la muerte en los cajones abiertos y los muebles vacíos, en los frascos, perfumes y polvos de Larry tirados por el suelo: la despedida o el adiós escrito con rouge en el espejo del ropero, como un anuncio que hubiera querido dejarle la mujer antes de irse.
Vino él vino Almada vino a llevarme sabe todo lo nuestro vino al cabaret y es como un bicho una basura oh dios mío andáte por favor te lo pido sálvate vos Juan vino a buscarme esta tarde es una rata olvídame te lo pido olvídame como si nunca hubiera estado en tu vida yo Larry por lo que más quieras no me busques porque él te va a matar.
Antúnez leyó las letras temblorosas, dibujadas como una red en su cara reflejada en la luna del espejo.

II

A Emilio Renzi le interesaba la lingüística pero se ganaba la vida haciendo bibliográficas en el diario El Mundo: haber pasado cinco años en la Facultad especializándose en la fonología de Trubetzkoi y terminar escribiendo reseñas de media página sobre el desolado panorama literario nacional era sin duda la causa de su melancolía, de ese aspecto concentrado y un poco metafísico que lo acercaba a los personajes de Roberto Arlt.
El tipo que hacía policiales estaba enfermo la tarde en que la noticia del asesinato de Larry llegó al diario. El viejo Luna decidió mandar a Renzi a cubrir la información porque pensó que obligarlo a mezclarse en esta historia de putas baratas y cafishios le iba a hacer bien. Habían encontrado a la mujer cosida a puñaladas a la vuelta del New Deal; el único testigo del crimen era una pordiosera medio loca que decía llamarse Angélica Echevarne. Cuando la encontraron acunaba el cadáver como si fuera una muñeca y repetía una historia incomprensible. La policía detuvo esa misma mañana a Juan Antúnez, el tipo que vivía con la copera, y el asunto parecía resuelto.
-Tratá de ver si podés inventar algo que sirva –le dijo el viejo Luna-. Andáte hasta el Departamento que a las seis dejan entrar al periodismo.
En el Departamento de policía Renzi encontró a un solo periodista, un tal Rinaldi, que hacía crímenes en el diario La Prensa. El tipo era alto y tenía la piel esponjosa, como si recién hubiera salido del agua. Los hicieron pasar a una salita pintada de celeste que parecía un cine: cuatro lámparas alumbraban con una luz violenta una especie de escenario de madera. Por allí sacaron a un hombre altivo que se tapaba las manos esposadas: enseguida el lugar se llenó de fotógrafos que le tomaron instantáneas desde todos los ángulos. El tipo parecía flotar en una niebla y cuando bajó las manos miró a Renzi con ojos suaves.
-Yo no he sido –dijo-. Ha sido el gordo Almada, pero a ése lo protegen de arriba.
Incómodo, Renzi sintió que el hombre le hablaba sólo a él y le exigía ayuda.
-Seguro fue éste –dijo Rinaldi cuando se lo llevaron -. Soy capaz de olfatear un criminal a cien metros: todos tienen la misma cara de gato meado, todos dicen que no fueron y hablan como si estuvieran soñando.
-Me pareció que decía la verdad.
-Siempre parecen decir la verdad. Ahí está la loca. La vieja entró mirando la luz y se movió por la tarima con un leve balanceo, como si caminara atada. En cuanto empezó a oírla, Renzi encendió su grabador.
-Yo he visto todo he visto como si me viera el cuerpo todo por dentro los ganglios las entrañas el corazón que pertenece que perteneció y va a pertenecer a Juan Bautista Bairoletto el jinete por ese hombre le estoy diciendo váyase de aquí enemigo mala entraña o no ve que quiere sacarme la piel a lonjas y hacer visos encajes ropa de tul trenzando el pelo de la Anahí gitana la macarena, ay macarena una arrastrada sos no tenés alma y el brillo en esa mano un pedernal tomo ácido te juro si te acercás tomo ácido pecadora loca de envidia porque estoy limpia yo de todo mal soy una santa Echevarne Angélica Inés que me dicen Anahí tenía razón Hitler cuando dijo hay que matar a todos los entrerrianos soy bruja y soy gitana y soy la reina que teje un tul hay que tapar el brillo de esa mano un pedernal, el brillo que la hizo morir, por qué te sacás el antifaz mascarita que me vio o no me vio y le habló de ese dinero Madre María Madre María en el zaguán Anahí fue gitana y fue reina y fue amiga de Evita Perón y dónde está el purgatorio si no estuviera en Lanús donde llevaron a la virgen con careta en esa máquina con un moño de tul para taparle la cara que la he tenido blanca por la inocencia.
-parece una parodia de Macbeth –susurró, erudito, Rinaldi-. Se acuerda ¿no? El cuento contado por un loco que nada significa.
-Por un idiota, no por un loco –rectificó Renzi-. Por un idiota. ¿Y quién le dijo que no significa nada?
La mujer seguía hablando de cara a laluz.
-Por qué me dicen traidora sabe por qué le voy a decir porque a mí me amaba el hombre más hermoso en esta tierra Juan Bautista Bairoletto jinete de poncho inflado en el aire es un globo un globo gordo que flota bajo la luz amarilla no te acerqués si te acercás te digo no me toques con la espada porque en la luz es donde yo he visto todo he visto como si me viera el cuerpo todo por dentro los ganglios las entrañas el corazón que perteneció que pertenece y que va a pertenecer...
-Vuelve a empezar –dijo Rinaldi.
-Tal vez está tratando de hacerse entender. -¿Quién? ¿Ésa? Pero no ve lo rayada que está-dijo mientras se levantaba de la butaca-. ¿Viene?
-No. Me quedo.
-Oiga viejo. ¿No se dio cuenta que repite siempre lo mismo desde que la encontraron?
-Por eso –dijo Renzi controlando la cinta del grabador -. Por eso quiero escuchar: porque repite siempre lo mismo.

Tres horas más tarde Emilio Renzi desplegaba sobre el sorprendido escritorio del viejo Luna una transcripción literal del monólogo de la loca, subrayado con lápices de distintos colores y cruzado de marcas y de números.
-Tengo la prueba de que Antúnez no mató a la mujer. Fue otro, un tipo que él nombró, un tal Almada, el gordo Almada.
-¿Qué me contás? –dijo Luna, sarcástico- . Así que Antúnez dice que fue Almada y vos le creés.
-No. Es la loca la que lo dice; la loca que hace diez horas repita siempre lo mismo sin decir nada. Pero precisamente porque repite lo mismo se la puede entender. Hay una serie de reglas en lingüística, un código que se usa para analizar el lenguaje psicótico.
-Decíme pibe –dijo Luna lentamente-. ¿Me estás cargando?
-Espere, déjeme hablar un minuto. En un delirio el loco repite, o mejor, está obligado a repetir ciertas estructuras verbales que son fijas, como un molde ¿se da cuenta? Un molde que se va llenando con palabras. Para analizar esa estructura hay 36 categorías verbales que se llaman operadores lógicos. Son como un mapa, usted los pone sobre lo que dicen y se da cuenta que el delirio está ordenado, que repite esas fórmulas. Lo que no entra en ese orden, lo que no se puede clasificar, lo que sobra, el desperdicio, es lo nuevo, es lo que el loco trata de decir a pesar de la compulsión repetitiva. Yo analicé con ese método el delirio de esa mujer. Si usted mira va a ver que ella repite una cantidad de fórmulas, pero hay una serie de frases, de palabras que no se pueden clasificar, que quedan fuera de esa estructura. Yo hice eso y separé esas palabras y ¿qué quedó? –dijo Renzi levantando la cara para ver al viejo Luna-. ¿Sabe qué queda? Esta frase: El hombre gordo la esperaba en el zaguán y no me vio y le habló de dinero y brilló esa mano que la hizo morir. ¿Se da cuenta? – remató Renzi, triunfal-. El asesino es el gordo Almada.
El viejo Luna lo miró impresionado y se inclinó sobre el papel.
-¿Ve? –insistió Renzi-. Fíjese que ella va diciendo esas palabras, las subrayadas en rojo, las va diciendo entre los agujeros que se pueden hacer en medio de lo que está obligada a repetir, la historia de Bairoletto, la virgen y todo el delirio. Si se fija en las diferentes versiones va a ver que las únicas palabras que cambian de lugar son esas con las que ella trata de contar lo que vio.
-Che, pero qué bárbaro. ¿Eso lo aprendiste en la Facultad?
-No me joda
-No te jodo, en serio te digo. ¿Y ahora qué vas a hacer con todos esos papeles? ¿La tesis?
-¿Cómo qué voy a hacer? Lo vamos a publicar en el diario.
El viejo Luna sonrió como si le doliera algo.
-Tranquilizáte pibe. ¿O te pensás que este diario se dedica a la lingüística?
-Hay que publicarlo ¿no se da cuenta? Así lo pueden usar los abogados de Antúnez. ¿No ve que el tipo es inocente?
-Oíme, el tipo ese está cocinado, no tiene abogados, es un cafishio, la mató porque a la larga siempre terminan así las locas esas. Me parece fenómeno el jueguito de palabras, pero paramos acá. Hacé una nota de cincuenta líneas contando que a la mina la mataron a puñaladas.
-Escuche, señor Luna –lo cortó Renzi-. Ese tipo se va a pasar lo que le queda de vida metido en cana.
-Ya sé. Pero yo hace treinta años que estoy metido en este negocio y sé una cosa: no hay que buscarse problemas con la policía. Si ellos te dicen que lo mató la Virgen maría, vos escribís que lo mató la Virgen María.
-Está bien –dijo Renzi juntando los papeles-. En ese caso voy a mandarle los papeles al juez.
-Decíme ¿vos te querés arruinar la vida? ¿Una loca de testigo para salvar a un cafishio? ¿Por qué te querés mezclar? –En la cara le brillaban un dulce sosiego, una calma que nunca le había visto-. Mirá tomáte el día franco, andá al cine, hacé lo que quieras, pero no armes lío. Si te enredás con la policía te echo del diario.
Renzi se sentó frente a la máquina y puso un papel en blanco. Iba a redactar su renuncia; iba a escribir una carta al juez. Por las ventanas, ls luces de la ciudad parecían grietas en la oscuridad. Prendió un cigarrillo y estuvo quieto, pensando en Almada, en Larry, oyendo a la loca que hablaba de Bairoletto. Después bajó la cara y se largó a escribir casi sin pensar, como si alguien le dictara:
Gordo, difuso, melancólico, el traje de filafil verde nilo flotándole en el cuerpo –empezó a escribir Renzi-, Almada salió ensayando un aire de secreta euforia para tratar de borrar su abatimiento.

domingo, 28 de septiembre de 2008

PARA LEER “UN MUNDO FELIZ” por Estela Quiroga


Hablemos del CONTEXTO.
En muchas oportunidades hemos dicho en clase que existe una verdadera relación dialéctica entre el TEXTO (la obra literaria o de arte) y el CONTEXTO (la situación política, social y económica que rodea a esa obra) Es por eso que antes de empezar a trabajar con el texto de Huxley vamos a ver qué pasaba al principio del XX. Cambios vertiginosos: el surgimiento del totalitarismo soviético, dos guerras que devastan a Europa, el lanzamiento de la bomba atómica, el protagonismo de los EE.UU. Radicales cambios en la forma de pensar, el psicoanálisis que otorga una nueva mirada, nuevas tendencias filosóficas. El nacimiento de las llamadas VANGUARDIAS ARTÍSTICAS. En resumidas cuentas podemos decir tres palabras para caracterizar el siglo XX:
 CAMBIO
 CONTRASTE
 VELOCIDAD
Hasta ahora ningún otro siglo de la historia registra mayores transformaciones. Mencionaremos algunos acontecimientos claves: En 1908 se vende el PRIMER AUTOMÓVIL moderno, el FORD T, en 1912 se termina de fabricar el mayor de los transatlánticos, EL TITANIC , el físico Einsstein revoluciona la física con sus teorías de la relatividad, se produce la REVOLUCIÓN RUSA, se produce el ascenso de Hitler, cae violentamente la bolsa en WS (1929), se consolida cada día más el gran invento de los hermanos Lumiere: EL CINE.
En medio de este agitado panorama Huxley escribe “Un mundo feliz”

Huxley pertenecía a una familia de científicos y hombres de letras. La novela que nos ocupa reúne estas dos tendencias: la humanística y la científica. Es importante comentar que dichas tendencias, a principios del XX amenazaban con separarse definitivamente.
“UN MUNDO FELIZ” es una novela de anticipación que pertenece a la llamada FICCIÓN CIENTÍFICA. La obra anticipa una verdadera PESADILLA en donde poco a poco se pierde el valor de la humanidad. Desde luego el título tiene una fuerte carga de ironía. Se dice que esta obra puede ser ubicada en las llamadas DISTOPÍAS, descripción de un mundo futuro basada en una serie de peligros amenazadores.
El título original en inglés: BRAVE NEW WORLD ha sido tomado de una obra de Shakespeare: “LA TEMPESTAD” En la obra del gran dramaturgo inglés esas palabras las pronuncia Miranda, una joven que ha sido criada fuera de la civilización, en una isla encantada. Este dato ténganlo presente cuando lean la novela porque puede generar cierta idea de intertextualidad
En el acto II Escena V Miranda dice:
«¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad!
¡Oh mundo feliz,
en el que vive gente así!»
En su novela Huxley nos quiere mostrar el grave peligro que significaría endiosar la tecnología y la ciencia y dejar de lado los valores humanos.
La novela desarrolla su trama en una época futura donde las personas son incubadas y predestinadas desde que nacen para pertenecer a diferentes castas: Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas: los Alfas son la casta superior, por lo que realizan los trabajos que requieran de más inteligencia, mientras que los Epsilones llevan a cabo los trabajos más duros y arduos. A pesar de ello, todo el mundo es FELIZ, porque, desde su misma concepción, los embriones han sido acondicionados y, desde que nacen, a los pequeños se les realiza hipnopedia mientras duermen para convencerlos de las ventajas de pertenecer a ese mundo y a sus castas; porque todas sus necesidades están satisfechas y porque en caso de sentirse mal tienen a su disposición el soma, una droga que es entregada por el Estado.
La novela presenta a Bernard Marx, un Alfa rechazado socialmente por no tomar soma y ser más bajo que los demás Alfas por un supuesto fallo durante su gestación y a Lenina Crowne,
Todo el planeta está unido como un estado mundial, bajo un gobierno pacífico que ha eliminado la guerra, la pobreza, el crimen y la infelicidad al crear una sociedad de alta tecnología homogénea para todo el mundo, adquiriendo un estatus semi-religioso basado en los principios industriales de Henry Ford. El Fordismo forma la piedra angular de la nueva sociedad y formando la columna vertebral de la filosofía. La sociedad está estrictamente dividida en cinco clases, y todos los miembros de la sociedad están entrenados para ser buenos consumidores con el fin de fortalecer la economía. El uso de drogas de placer se ha convertido en el pilar de la sociedad, y los ciudadanos toman regularmente tabletas de soma, una droga que hace que los usuarios sientan una felicidad absurda. Todos los niños se crean por embriones cultivados en laboratorios, y el destino de cada individuo es determinado mucho antes de su nacimiento.
El eje de esta historia nos plantea una sociedad sin individualidades, una sociedad formada por seres masificados
Lo realmente sorprendente es que Huxley escribió esta historia en 1932.

EL FORDISMO, UN CONCEPTO CLAVE PARA ENTENDER “UN MUNDO FELIZ”

El fordismo apareció en el siglo XIX promoviendo la especialización, la transformación del esquema industrial y la reducción de costos. Esto último, a diferencia del taylorismo, se logró no a costa del trabajador sino que a través de una estrategia de expansión del mercado. La razón es que si hay mayor volumen de unidades (debido a la tecnología de ensamblaje) y su costo es reducido (por la razón tiempo/ejecución) habrá un excedente que superaría numéricamente a la elite , tradicional y única consumidora de tecnologías en la modernidad. Aparece un obrero especializado con un status mayor al proletariado de la industrialización y también surge la clase media del modelo norteamericano que se transformará en la cara visible del arquetipo del american uay. Pero el sistema excluye el control de tiempo de producción por parte de la clase obrera, como solía ocurrir cuando el obrero además de poseer la fuerza de trabajo, poseía los conocimientos necesarios para realizar su trabajo de forma autónoma, de esta manera el capitalista quedaba fuera de los tiempos de producción. El hinduismo(con ayuda anterior del taylorismo) llega para romper con ese monopolio del trabajo, por un trabajo alienante con características que llevan al obrero a perder ese "monopolio" y por ende perder el control de los tiempos de producción. Además antes de esta nueva clase trabajadora, los obreros estaban sindicados, lo cual les brindaba un respaldo frente a la opresión del capitalista, esta forma de agrupamiento llego a Estados Unidos a través de la primera camada de inmigrantes europeos, fuertemente ligados al trabajo de los artesanos y gremios de trabajadores. La idea de sumar la producción en cadena a la producción de mercancías no sólo significó las transformaciones sociales culturales que podemos resumir en la idea de CULTURA DE MASAS o mass media. Como prototipo se puede hablar de la creación de automóviles en serie, de la expansión interclasista del consumo que deviene en nuevos estímulos y códigos culturales mediados por el capital. En resumen, podemos contar como elementos centrales del modelo fordista:
• (aumento de la división del trabajo)
• Profundización del control de los tiempos productivos del obrero (vinculación tiempo/ejecución)
• Reducción de costos y aumento de la circulación de la mercancía (expansión interclasista de mercado) e interés en el aumento del poder adquisitivo de los asalariados (clases subalternas a la élite)
• Políticas de acuerdo entre obreros organizados (sindicatos) y el capitalista.

martes, 23 de septiembre de 2008

LEER SHAKESPEARE HOY





TRABAJO PRÁCTICO
Por Estela Quiroga
LEAN ATENTAMENTE LAS SIGUIENTES DECLARACIONES de uno de los actores protagónicos de la puesta en escena de SHYLOCK en el TMGSM en el año 1999. El texto apareció en CLARIN CULTURA Y NACIÓN el 23 de enero de 2000

Mi malvado favorito

Personifica al judío usurero protagonista de la obra Shylock, recién repuesta en el San Martín, y a uno de sus clásicos canallas simpáticos en la teleserie Primicias
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P: ¿Qué ve la gente en esta obra que hace que ahora la repongan, y haya quienes la vienen a ver dos o tres veces?
R: Perciben que la obra habla de cosas de aquí y ahora: el racismo, el no aceptar al otro, las diferencias entre cristianos y judíos, argentinos y bolivianos
.P: Sin embargo, éste siempre fue un texto bastante maldito. Muchas veces se lo leyó como una obra antisemita. R: No es una obra antisemita. Porque si Shakespeare hubiera sido antisemita no podría haber escrito ese monólogo final, donde Shylock les dice a los ingleses cristianos que ellos tienen esclavos, les dan los peores trabajos, que los exponen a la muerte. Si fuera antisemita no pondría esas verdades en boca de un judío. No, Shakespeare habla del hombre, de las pasiones, de los odios. Pero a veces veo que la mirada antisemita está en el público
.P: ¿Es que el público ve lo que no hay?
R: Sí, lo noto cuando me dicen: Qué mal trata la obra a Shylock y no Qué mal trata Shakespeare a los cristianos. Y de hecho los trata muy mal. La obra muestra lo terribles que son los cristianos, los comerciantes, la usura, practicada por quien sea. Y aquí está la mirada que le dio a la obra (el director Robert Sturua: al comienzo de la obra, Shylock es un capitalista. No tiene ni patria ni religión, su única religión es el dinero. No es ni siquiera judío. El quiere ser un ciudadano más, quiere ser aceptado. Fijate, incluso, cómo está vestido y cómo maltrata a uno de sus ayudantes, que es judío. Sólo después de que pierde a su hija recupera su pueblo y su religión
P: ¿Y qué es lo que lo redime?
R: Su odio. Y el hecho de que no es un avaro: le ofrecen hasta diez veces más del dinero que le deben, y él no acepta. Es tan grande su odio que no le importa el dinero. Eso lo dignifica. Sería terrible que aceptara el dinero. Yo lo he pensado mucho, incluso en relación a nuestra historia, a los desaparecidos. Pese a lo que se dice, es difícil perdonar. Uno quiere que se haga justicia
P: Y como actor, ¿no le cansa hacer dos malos a la vez, Shylock y Dinardo, el de Primicias?
R: No. Hacer los malos me ha hecho crecer como persona, interrogarme todo el tiempo. ¿Por qué aquí pegan tanto los canallitas simpáticos? Algo habrá. Respecto de Shylock y Dinardo, son muy diferentes. Dinardo es prosecretario de redacción de un diario. Hace 27 años que está ahí y aspira al cargo de jefe de Redacción. Pero es un tipo débil, no tiene talento. Para mí es una especie de Alderete: llega donde está por obsecuente, por intrigador. Es un canallita simpático que se amolda. Un ser pequeño. Shylock, en cambio, no.
DEBERÁN DISCUTIR EL TEXTO GUPALMENTE y luego escribir un texto de base argumentativa que responda al siguiente título: “Cómo leemos a Shakespeare a la luz de los acontecimientos actuales

martes, 2 de septiembre de 2008

CLASE ABIERTA: SHAKESPEARE / CUZZANI por Estela Quiroga



En la clase de hoy sería conveniente que entre todos, aprovechando que son muchos los personajes pudiesen hacer TEATRO LEÍDO para trabajar el texto de AGUSTÍN CUZZANI, “Una libra de carne”. Estamos trabajando la UNIDAD DE INICIACIÓN AL TEATRO DE SHAKESSPEARE y la idea de leer a un argentino tal vez les resulte sorpresiva pero en realidad el objetivo es que puedan tomar consciencia de ese fenómeno llamado INTERTEXTUALIDAD que venimos mencionando desde nuestros primeros encuentros.
¿Qué les parece si conocemos un poco a Cuzzani? Repasemos juntos algunos datos de este dramaturgo que nos resultarán pertinentes al análisis.
Si alguien me pidiese que caracterizara a este increíble dramaturgo, me atrevería a usar las mismas palabras que alguna vez dijera Pedro Asquini (importante crítico de la década del cincuenta), sabiduría, talento, imaginación, ingenio, humor y erudición. En efecto, Cuzzani era por un lado abogado de profesión y por el otro un escritor de “ley”… Tal vez esta profesión arroje luz sobre su obra ¿por qué creen que digo esto?
No para que las recuerden pero sí para que se ubi quen temporalmente les diré que Agustín Cuzzani, nació en 1924 en Buenos Aires, y falleció en 1987. Desde "Una Libra De Carne" (1954), transcurrieron muchas obras teatrales en las que Cuzzani expuso sus compromisos éticos con ideas afines a la justicia, la libertad, la verdad; con principios dirigidos, fundamentalmente, a enaltecer la condición humana. Y lo hizo, siempre, a partir de su inventiva repentista y jocosa. Eso le permitió proteger, con una cáscara de entretenida liviandad, el “peso” del mensaje. Como pueden apreciar este dramaturgo “combina” perfectamente con las elecciones de la cátedra. Bien, sigamos, ¿Se acuerdan cuando vimos historia del teatro y hablamos del TEATRO INDEPENDIENTE en nuestro pais? Pues, Cuzzani, fue uno de los que integró el movimiento de Teatro Independiente, aquel espacio de libertad dentro de los turbulentos acontecimientos políticos que se empecinaban en demorar a la Argentina a mediados de los años '50. Con su presencia, Cuzzani confirmaba que el teatro argentino era capaz de hacer reír con ganas invitando al mismo tiempo a pensar profundamente.
Es larga la lista de premios que recibió pero me interesa que recuerden solamente uno, seguramente todos conocen la Fundación KONEX, pues bien, justamente esta Fundación lo distinguió con el Diploma al Mérito como una de las Cinco Mejores Figuras de la Historia de las Letras Argentinas en el rubro Literatura Humorística. Entre sus obras más recordadas se encuentran "El centrofoward murió al amanecer" (1955), "Los indios estaban cabreros" (1958) y "Disparen sobre el zorro gris" (1983)
En el prólogo a su propio libro "Agustín Cuzzani - Teatro Completo", se define a sí mismo como "...alguien ávido de ese moroso deleite del detenerse en una frase feliz, un giro elegante o volver a líneas anteriores para mejor descubrir una sutileza aquí, una ironía allá. Y releer para desentrañar los sentidos recónditos de un texto". A lo largo de toda su producción encontramos varias constantes: el humor, la libertad, la temática social.
Cuzzani es el creador del género farsátira. Como él lo definiría, en la farsátira "...generalmente se parte de una propuesta voluntariamente exagerada hasta casi el absurdo, con relación a la situación del protagonista. Esta situación insólita se tramita en un medio ambiente realista, natural y del choque entre ambas "realidades" surge gran parte del humor y la intriga sobre cómo aquietar finalmente la tensión creada. Otra de las modalidades es el tratamiento multitudinario de personajes accidentales, coros, simultaneidades escénicas o tratamiento cinematográfico de cortes directos entre situaciones. Influyó, seguramente, en esto mi gusto operístico que proviene de mi infancia transcurrida en el mágico decorado sonoro de las óperas italianas. Y algo, también, en una atroz facilidad para el verso rimado y coral que brota a cada paso en las obras. Lo ultimo mencionable quizá fuera mi devoción por el sonido del idioma, la reverencia a los estilos nobles y clásicos, castellanos, shakesperianos, de antiguas redacciones bíblicas y a no dudarlo por los juegos de palabras y giros que aprendí desde chico en las comedias de Pedro Muñoz Seca, en los versos de Vital Aza, y más atrás en las burlas del Arcipreste de Hita o de Quevedo".
Queda demostrado que Cuzzani no era ningún improvisado y que su obra, eso lo pueden apreciar a través de la lectura es muy ingeniosa. Estoy segura que un detalle interesante es conocer la relación de este escritor cotemporáneo con Les Luthiers. Supongo que los conocen. Ahora que ya saben algunos datos interesantes sobre Cuzzanni, no es difícil imaginar la admiración que profesaba por Les Luthiers, a los que conocía y frecuentaba desde que éstos eran tan jóvenes e inexpertos como talentosos y elegantes a la hora de escribir. Todo aquello que Cuzzani decía gustarle podía encontrarlo en el arte de Les Luthiers, aún en sus primeras obras. Fue así que a comienzos de los '70 Agustín Cuzzani escribe para Les Luthiers toda una obra rimada en la que el solista conoce, en las playas de Río de Janeiro, a una garota de la cual se enamora. Tanto tarda en declarársele que el sol le quema la piel y le impide asistir a la cita que tanto le costó fijar. Ese texto se iniciaba con el siguiente prologo:
"ADVERTENCIA ATROZ: No mido las sílabas porque no conozco el ritmo y la frase que saldrá de la música.
OTRA ADVERTENCIA ATROZ (II): Pongo material en exceso para que se den el inefable gusto de rechazar todo lo que puedan."
Así fue como, de ese largo texto Les Luthiers compuso lo que sería uno de sus más festejados éxitos "La Bossa Nostra"… para compartir el humor les dejo aquí un fragmento del texto.
TRES: (Al más puro estilo Martín Fierro)
Hacete amigo de Freud
No dejes de analizarte
Y cuando quiera cobrarte
Vos le tenés que abonar
Porque te puede mandar
Con los traumas a otra parte
El hombre hasta el más soberbio
Con mas sexo que un conejo
Aflueja al sentirse viejo
Y si planea un casorio
Solito va al consultorio
A estirarse los complejos
Todo bicho que camina
Viene a parar al diván
Allí las cosas están
Preparadas de tal modo
Que hablando hasta por los codos
Los complejos se te van
También Cuzzani escribió para Les Luthiers una obra bautizada "Historia de un zurdo contrariado - (la notable trajodia de Agamenón y las ubres)". La obra se inicia con cuatro rapsodas, Clarín, Clarón, Clarito y Clarete, cuya descripción, en el texto didascálico, es la siguiente: "vestidos con uniforme simple, estilización de las ropas de juglares o trovadores medioevales. Flacos, altos con largas melenas, jóvenes, ágiles y dinámicos". La clara descripción de los integrantes de Les Luthiers de aquella época. Aunque por algún motivo se negaron a realizarla, a pesar de las suplicas del dramaturgo, que los corría por los pasillos diciéndoles: ¡Hagamelón!
En alguno de los hilarantes momentos de esta obra se pueden ver cosas como estas:

jueves, 12 de junio de 2008

LA ISLA DESCONOCIDA

SEGURAMENTE LA MAYORÍA DE USTEDES ESTARÁ LEYENDO “ENSAYO SOBRE LA CEGUERA” DEL RENOMBRADO AUTOR JOSÉ SARAMAGO.
PARA LA CLASE DE HOY TENEMOS UNA PROPUESTA DE LECTURA.
LOS INVITAMOS A COMPARTIR ESTE CUENTO DEL MENCIONADO ESCRITOR

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase: los obsequios que le ofrecían a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza, que, no teniendo en quien mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio. Y tú, qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era chica señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario, que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió, Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante de cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios.En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones (...) Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco. El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecía mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle.
La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, hizo tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo más nada que hacer; pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al Rey hasta tal punto desconcertado, que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba (...) Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas (...) Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó (...) Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre, Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas, están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos eres nada, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás.Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar, Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia de palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco (...) Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran estas las palabras que él había escrito sobre el hombre de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro (...)

Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza había estado mirando, ya que, en ese preciso momento, tomó la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría (...) Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto (...) Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados. Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto.

El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo, y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carné de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas, lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entendí, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas. Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto a donde llegué fue ese, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo. Voy a a darte la embarcación que te conviene, Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para donde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela (...), después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos. Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela mira cómo está aquello después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanse, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.

La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela, y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida (...) Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, ha pasado tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio, Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza (...) Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas (...) En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos (...) Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco: no falta mucho para que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre (...)

No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, pero antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso. Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual (...) Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo. Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera, Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco. Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.



En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco: una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero. Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desití. Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es un disparate, Después veremos, ahora vamos a cenar (...) Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida. La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste que no se sabe dónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación propia, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna inluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, debía haberlo pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera (...) La sirena de un paquebote que salía para el mar soltó un ronquido potente, como debieron ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre me dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir, No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre resondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados, la llevó con todo el cuidado a los viejos pábilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí como se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas que están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.

Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela nevegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica (...), el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio, Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo la sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover, y, habiendo llovido, comenzaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que transplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistnte, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fuero a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es algo que se acabó hace mucho tiempo, Debíais haberos quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No sois marineros, Nunca lo fuimos, Solo, no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta que ella era el reflejo de una otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Ésta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Podeis iros, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y la gallinas (...) El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que venga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ve al hombre del timón comer, debe ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño le apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino.

Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, debían de estar escondidos por ahí y de repente decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y sea la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.